¿La lealtad, donde está?
- gabriela
- 16 oct 2018
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 18 oct 2018
“Esto es pueblo. Esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la tierra madre, que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la patria. Es el mismo pueblo que en esta histórica plaza pidió frente al congreso que se respetara su voluntad y su derecho…..”

Con estas palabras empezaba el discurso del Coronel Juan D. Perón, la noche del 17 de Octubre de 1945, 10 minutos pasadas las 23.
Perón, ejercía simultáneamente los cargos de vicepresidente de la nación, secretario de guerra y secretario de trabajo y previsión del gobierno militar que había derrocado al presidente constitucional, Ramón Antonio Castillo. Sus constantes enfrentamientos con la cúpula llevaron a las autoridades militares a pedirle la renuncia total, el día 9 de octubre. Los que encabezaban las FFAA eran, Arturo Rawson, Pedro Pablo Ramírez y Edelmiro Farrell (presidente).
Perón cumple con la orden y al día siguiente inicia una nueva etapa, brinda un discurso desde el balcón de la Secretaría de Trabajo que tuvo gran repercusión y en el que enumero una lista de reivindicaciones laborales que deseaba llevar a cabo. Ante esta situación el gobierno militar ordena la detención y procesamiento de Perón. El 13 de octubre lo detuvieron y lo llevaron a la Isla Martin García.
El 15 de octubre varios sindicatos declararon la huelga general con el objetivo concreto de pedir la libertad de Perón. La provincia de Buenos Aires protagonizo una movilización de días que mantuvo a la sociedad revolucionada.
En la madrugada del 17 de octubre Perón es trasladado al Hospital Militar de Palermo. Horas después, trabajadores de muchos barrios porteños salieron a la calle en una huelga masiva que coreaba consignas a favor de Perón. La cúpula militar se vio desbordada por la multitudinaria protesta; para algunos llegaron a ser ciento de miles, para otros millones. Por eso el Ministro de Guerra, Eduardo Avalos acepto charlar con el Coronel y armar una especie de pacto, permitir que Perón se dirija a los manifestantes y para calmar las tensiones. Es ahí donde da el discurso memorable, que recreo al inicio de este artículo.
Así nació el 17 de octubre, con una gran muestra de lealtad a un líder, que tenía en su visión, dotar de más derechos y beneficios a todos los trabajadores y obreros.
Desocupación, hiperinflación, recesión, inseguridad, drogas, tranzas, paros docentes y de transporte, son las palabras que dominan el día a día en nuestra sociedad. Son muchas las necesidades y urgencias que hay que solucionar y el gobierno no acusa recibo, tiene la vista puesta en las elecciones del 2019. Solo piensan en cómo se acomodaran para seguir ligados al poder. Reelección, proyección nacional son las palabras que manejan en la casa de piedra de 25 de Mayo y San Martín.
El oficialismo desembolsará una cifra millonaria para mostrar que tiene poder de convocatoria, el destinatario de ese mensaje es el ex gobernador de Tucumán, actual senador y los referentes a nivel nacional del peronismo no “cristinista”.
Son muchas las voces que se alzaron en contra de este gasto innecesario. Son muchas las necesidades que tiene Tucumán, hay varias comunidades que sienten que son de tercera, que están olvidadas desde hace años, carecen de agua potable y de un sistema sanitario adecuado. Pueblos que se pasan rezando para que no llueva mucho en el piedemonte, porque saben que serán victimas nuevamente de inundaciones. La delincuencia ganó la calle y cometen asaltos a mano armada a 100 metros de casa de gobierno y a 50 metros del centro de monitoreo del Ministerio de Seguridad Ciudadana. La lista de carencias es muy larga.
Seguramente si los que gobiernan, se predisponen a hacer un buen uso de los fondos públicos, las soluciones empezaran a notarse.
No se puede hablar de lealtad cuando no se cumple con el pueblo al cual se representa. El 17 de octubre de 1945 fue espontaneo, los trabajadores marcharon por voluntad propia y por convicción, no fueron acarreados o seducidos por dadivas.
“La única verdad, es la realidad”, solía decir el ex presidente Juan Domingo Perón, y la única verdad, es que los tucumanos vivimos una dura y triste realidad.
Hugo Roldán




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